| Parque Nacional
Isla del Coco

EL TESORO ES LA ISLA
Coordenadas: 05º30’57” latitud norte,
87º03’40” longitud oeste “La
isla más hermosa del mundo”, estas fueron
las palabras de Jacques Cousteau cuando visitó
la Isla del Coco. Quizás es una descripción
sencilla, pero ante la belleza del lugar, las palabras
parecen no alcanzar. Ubicada en el Océano Pacífico
a 532 kilómetros al suroeste de Cabo Blanco,
la Isla del Coco se levanta como una perla en medio
del mar. Poseedora de una belleza por todos admirada,
es hoy un sitio de importancia mundial.
UN POCO DE HISTORIA
El primer buceo en la isla del que se tiene noticia,
se realizó en el año 1905, después
de que el 7 de febrero zarpara de Puntarenas el vapor
de bandera costarricense “S.S. Turrialba”,
el cual llevó remolcada una barcaza para las
operaciones de buceo. El propósito final del
viaje era, según el libro “La Isla del
Coco”, del autor costarricense Christopher Weston,
“aumentar el conocimiento que se tenía
del mundo submarino, y claro que nunca estaría
de más, echar una ojeadita en busca de algún
indicio del ya famoso tesoro de Lima”. Así
fue como arribó un grupo de buzos de escafandra
y otras personas que debían trabajar en labores
de cartografía en la porción terrestre
de la isla. En 1925, de acuerdo con la obra de Weston,
el mundo submarino de la isla recibió la visita
de William Beebe, quien después de estar varios
días relató historias impresionantes sobre
su aventura.
El desfile de personajes lo continuó
Hans Hass, quien en 1954 en su famoso barco Xafira y
acompañado de su intrépida esposa Lotte
Hass, llegó a estas aguas, retratando el sitio
como “sencillamente increíble y fantástico”.
Hass hizo buceos en varias partes de la isla y quizás
los que más lo sorprendieron fueron realizados
cerca de la Isla Nuez (hoy conocida como Manuelita)
y sobre la que dejó una predicción que
se cumplió al pie de la letra: “aquel que
logre bucear en la parte norte de la Isla Nuez, descubrirá
cosas maravillosas y sorprendentes”. Para finales
de los 50 y principios de los 60, el atractivo de la
isla fue mayor entre los aficionados al buceo y la pesca,
que entre los propios cazadores de fortunas. De esta
forma, se empezaron a organizar viajes para aficionados
a la pesca y montañistas.
En 1976 quien llegó por estas
latitudes fue Phillippe Cousteau, hijo del oceanógrafo
francés Jacques Cousteau. Él acuatizó
con su hidroavión el PBY Catalina Calypso II,
el mismo en el que dos años más tarde
encontró su muerte. Hasta este momento, las visitas
a la isla habían tenido un tinte investigativo-exploratorio
pero en los ochentas la dinámica comenzó
a cambiar y fue cuando se hicieron los primeros intentos
formales para realizar expediciones con turistas. En
1980 una goleta llamada Victoria ofreció charters
a Cocos, viajes que fueron aprovechados principalmente
por turistas europeos, para ir a bucear. Con la puesta
en operación de los barcos Okeanos, Undersea
Hunter, y el Sea Hunter se amplió el acceso a
la isla como sitio de buceo, incorporándose otros
objetivos como los de exploración científica
y fotográfica.
LABORATORIO NATURAL
En tan solo 24 km2, la Isla del Coco alberga una serie
de condiciones climáticas y ecológicas
que la hacen tener una importancia científica
y geopolítica de gran cuantía para Costa
Rica. Constituida como Parque Nacional en 1978 y como
Área de Conservación posteriormente, a
partir de ese momento la isla empezaría a ser
acreedora de diferentes títulos internacionales
que refuerzan su trascendencia.
El 4 de diciembre de 1997, la Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la
Ciencia y la Cultura, UNESCO, la declaró Patrimonio
Natural de la Humanidad y en 1998 fue distinguida como
Humedal de Importancia Internacional bajo la Convención
Internacional Ramsar. La Isla del Coco es un territorio
oceánico poseedor de una biodiversidad única
y excepcional, con organismos de diversos orígenes
y un alto endemismo, que la convierten en un laboratorio
natural, desde donde se pueden investigar especies y
monitorear el clima.
UNA RADIOGRAFÍA
Con una precipitación anual promedio de 7000
mm, Cocos (como aparece en algunos mapas), es poseedora
de un clima tropical per húmedo y de una temperatura
promedio de 27º C. Por estas características,
no es fácilmente perceptible la época
seca. Es en los meses de enero a marzo, setiembre y
octubre, que se presenta una disminución en las
lluvias, por lo que se le considera como el período
seco. Sin embargo, en ocasiones las lluvias son extremas
y se presentan a lo largo del año. Su topografía
es irregular y abrupta, con presencia de acantilados,
ríos, quebradas y cascadas. Alrededor de la isla
hay un gran número de cuevas submarinas y dentro
de ella, el punto máximo de elevación
es el Cerro Iglesias, con una altura de 575 m.s.n.m.
AÑOS ATRÁS
Según Christopher Weston, autor del libro Isla
del Coco y gran conocedor de ese territorio, existen
diversos registros históricos. Uno de ellos data
de 1526 y da fe del primer arribo documentado, el visitante
fue el navegante español Juan Cabezas. Treinta
años después, en el planisferio de Nicolás
Deslines estaba presente la isla con su nombre actual,
pero no fue hasta el 21 de agosto de 1869 que pasó
a ser parte del territorio costarricense. Esto se logró
gracias a la gestión del presidente de la República
don Jesús Jiménez, quien comisionó
al Teniente Rafael Oreamuno a que enarbolara la bandera
tricolor.
Sin embargo, en 1832 fue cuando los
costarricenses de la época tuvieron el primer
contacto con la isla, debido a que una expedición
de chilenos se había extraviado y el gobierno
envió un navío para su rescate. Incluso
se afirma que fue gracias a esta acción, que
Costa Rica ganó derechos sobre la isla y todavía
es difícil de imaginar cómo llegaron hasta
allá los encargados del rescate y en cuánto
tiempo. Siendo ya territorio de Costa Rica, en 1874
el General de División y Presidente de la República
Tomás Guardia, consideró utilizar la isla
como presidio. Los gastos operacionales eran tan altos
que el gobierno no pudo seguir costeándolos,
por lo que en 1882 se suspendió el decreto.
CURIOSOS VISITANTES
Las notas apuntan que desde el siglo XVII, este territorio
recibía visitantes muy particulares. Piratas
y corsarios encontraron en la isla un lugar de descanso
y abastecimiento de agua, madera y peces, que les permitía
alimentarse y recargar sus naves. La mayoría
de estos piratas traía consigo no solo la necesidad
de encontrar albergue para ellos sino también
para sus tesoros. Así, el pirata Edward Davis
de quien se cree que saqueó un tesoro en León
de Nicaragua; Benito Bonito y el capitán William
Thompson, quienes se sospecha sustrajeron el tesoro
de Lima, estuvieron por estas coordenadas.
Cuenta la leyenda que esos tesoros
quedaron ocultos en la isla, por lo que para muchos
caza recompensas, se convirtió en una “expedición”
casi obligatoria, a tal punto que se le llegó
a llamar la Isla del Tesoro. Incluso el alemán
Augusto Gissler, nombrado Gobernador de la Isla en 1897
y quien quiso establecer a 50 familias alemanas con
el fin de que trabajaran la tierra, trató durante
17 años de encontrar alguno de los tesoros infructuosamente.
El impacto ecológico de esta búsqueda
fue nocivo, por lo que según comentó don
Fernando, actualmente solo se otorgan permisos con fines
investigativos, dado que la isla es un gran laboratorio.
¿QUÉ HACER?
Hablar de la Isla del Coco es hablar necesariamente
de un destino mágico para los amantes del buceo,
que pueden encontrar una rica fauna y flora marina.
Llegar hasta la isla no es tarea fácil ni económica.
El viaje puede tardar de 30 a 36 horas con mar calmo,
por lo que en la mayoría de los casos las personas
deben tomar alguna operación turística,
debido a que llegar por medios propios es difícil.
Los navíos solo pueden anclar en dos de las bahías:
Wafer y Chatham. Esto debido a que en las otras hay
presencia importante de arrecifes y además las
mismas condiciones del mar, podrían dificultar
el ingreso de barcos.
El derecho de anclaje oscila de $25
a $150 dependiendo del tamaño del navío
y el derecho de admisión es de $25. Por las condiciones
y características de la isla, no se ofrece a
los visitantes ningún lugar donde se puedan hospedar,
ni comodidades para la compra o preparación de
comida. Eso sí, en las instalaciones del parque
se pueden encontrar duchas y sanitarios. Lo anterior,
conlleva a que prácticamente la vía más
cómoda de llegar y permanecer en las costas de
la isla, sea por medio de empresas que se dedican al
turismo en la zona. Si bien el buceo es una de las principales
atracciones, dentro de la isla es posible recorrer senderos,
visitar cataratas y miradores que le regalarán
un frescor a sus ojos. Su clima, el mar, su biodiversidad,
sus costas. Todo en conjunto hace de la Isla del Coco
una excelente escapada para nacionales y extranjeros.
Si bien no es un viaje que se pueda realizar todos los
meses (por distancia y por costo), podría ser
una bonita meta por alcanzar el visitarla al menos una
vez en la vida. El verdadero tesoro de la Isla, no está
escondido sino que está a la vista de cuantos
afortunados llegan hasta allá.
AL AGUA
Pero, ¿qué es lo que ofrece la isla que
la hace ser uno de los destinos más apetecidos
del mundo para el buceo? Se considera que el buceo en
la isla no es recomendado para buzos con poca experiencia,
pero que la belleza y variedad en la biodiversidad marina,
es un anzuelo al que nadie puede escapar. Uno de los
requerimientos que usted debe cumplir si desea bucear
en la isla, es poseer licencia de “Open Water
Diver” y, preferiblemente, de “Advanced
Open Water Diver”, por cuanto se trata de un buceo
de riesgo, con corrientes cambiantes que pueden desplazar
a las personas.
Aunque las compañías
que realizan los tours a la isla proporcionan los tanques
y las pesas, uno debe aportar el equipo básico
personal: regulador, chaleco compensador de flotabilidad
(B.C.D., por sus siglas en inglés), mascarilla,
traje húmedo de cuerpo entero y aletas. En cuanto
a los sistemas para bucear, se puede usar el Nitrox
(mezcla de nitrógeno y oxígeno), sabiendo
que disfrutará de mayor tiempo de permanencia
bajo el agua, sacrificando un poco la profundidad de
inmersión. Si se desea realizar un buceo profundo,
la mejor opción es el multinivel, usando aire
comprimido. De hecho, el buceo a multinivel es el más
recomendado por Nicola Ghersinich, Dive Master e Instructor
con vasta experiencia en la Isla del Coco. Este método
requiere conocimientos avanzados y se logra alargar
el tiempo de la inmersión a una hora o más,
mediante el manejo escalonado de las profundidades visitadas,
hasta de 140 pies, y los lapsos de superficie. El único
punto de buceo en el que no se practica el multinivel
es en Silverado, por su perfil topográfico.
DE NOCHE Y DE DÍA
El buceo puede ser diurno o nocturno y el tipo de fauna
y flora que va encontrar en estos dos ambientes es muy
diferente. Por ejemplo, por el comportamiento de los
depredadores: durante el buceo nocturno es común
ver cazando a los tiburones punta blanca y a los grandes
jureles, mientras otros animales descansan. Las bondades
de la isla son tantas, que ofrece grandes posibilidades
de tener muy buena visibilidad, a pesar de poseer un
nivel alto de precipitación anual. Si el sol
impone sus fuerzas, el rango de visibilidad puede alcanzar
los 100 pies, pero si decide dar paso a la nubosidad,
disminuirá a unos 50-70 pies. A pesar de que
cualquier momento es bueno para ir a la isla, los expertos
recomiendan ir en verano, de enero a marzo parece ser
la mejor época para disfrutar de todo el esplendor
de la isla y de sus aguas.
Si escuchamos el consejo y la experiencia
don Christopher, él recomienda Bahía Wafer
como uno de sus puntos preferidos para bucear. A unos
120 pies de profundidad, encontrará el viejo
barco hundido Resolución, por lo que podrá
no solo conocer el sitio sino repasar la historia, pues
es la misma embarcación que transportaba a los
chilenos que Costa Rica mandó a rescatar en 1832.
La Isla Manuelita, es otro buen lugar para bucear, poseedora
de un hermoso jardín de corales. A la altura
de lugares como Australia, Tahití y Borneo, la
isla cautiva a quienes surquen sus aguas en busca de
aventura. Aquellos que aprecian la esencia de la aventura,
encuentran en este lugar una gran obra natural.
BUCEO EN LA ISLA
Tipos de buceo:
Multinivel -excepto en Silverado-, Nocturno -especialmente
en Isla Manuelita- y Nitrox en la mayoría de
los puntos.
Puntos sobresalientes: tiburón plateado solo
en Silverado, de ahí su nombre; corales en Isla
Manuelita; tiburones martillo en Dos Amigos, Manuelita,
Roca Sucia y Alcyone.
Profundidad máxima: 130-140 pies.
Temperatura: entre 24ºC y 28ºC en el fondo
y un promedio de 28ºC en la superficie.
Traje recomendado: traje húmedo de cuerpo entero,
de neopreno de 3 mm mínimo y guantes.
Visibilidad: mínimo 60 pies, en verano es la
mejor, hasta de 100 pies. Ha habido dificultades temporales
durante el fenómeno El Niño.
MUNDO DE CONTRASTES
La Isla del Coco es oceánica, lo que la hace
singular y escasa en el mundo. En sus inicios, estaba
desprovista de vida y la colonización de organismos
fue lenta porque se encuentra muy lejos de otras tierras.
Es esta misma condición que hace que la Isla
cuente con muchas especies endémicas debido a
“la evolución en territorios aislados y
a la ausencia de flujos genéticos externos, especialmente
continentales”, expone Michael Montoya en su reporte
“Isla del Coco, una introducción a su historia
natural”. La Isla se erige como un punto de convergencia
de especies marinas pelágicas migratorias, que
llegan hasta sus costas a alimentarse o reproducirse,
por lo que su existencia es de gran importancia para
el mantenimiento de los recursos de la zona.
Otra característica es que al
estar ubicada en la Zona de Convergencia Intertropical,
es la “única isla oceánica con carácter
pluvial en el Pacífico Tropical del Este, con
muy altas precipitaciones anuales, lo cual constituye
una característica excepcional en el contexto
regional”, apunta Montoya. Su flora y fauna es
una mezcla de elementos biológicos de distintos
orígenes, que están bajo la influencia
de un sistema de corrientes marinas, una historia geológica
particular y un aislamiento de la influencia americana.
DE AFUERA
La fauna de la Isla del Coco, es muy diversa y posee
un alto grado de endemismo. Empero en la clase de los
mamíferos terrestres, no es esa la regla. Cocos
cuenta con cinco especies de mamíferos, todos
ellos traídos de afuera o especies introducidas:
cerdo cimarrón (Sus scrofa), venado cola blanca
(Odocoileus virgianianus), rata (Ratus ratus), cabra
(Capra hircus) y gato doméstico (Felis catus).
Según lo indicó Fernando Quirós,
Director del Área de Conservación Marina
Isla del Coco, ACMIC, actualmente se están desarrollando
acciones para crear un programa de erradicación
de estos animales, debido a que su presencia ha causado
daños al hábitat y a las especies autóctonas.
La avifauna corre mejor suerte, pues
su presencia en la Isla alcanza las 100 especies. De
éstas, 13 son residentes, de ellas tres son endémicas:
el mosquerito (Nesotriccus ridgwayi), el cuclillo (Coccyzus
ferrugineus) y el pinzón (Pinarolozias inornata).
Este último, pertenece al grupo de los pinzones
de Darwin, quien los usó para proponer su teoría
de la evolución. La paloma del Espíritu
Santo o charrán blanco, también suele
llegar a estas tierras, de hecho es su único
sitio de anidación en el Pacífico Oriental.
SANGRE FRÍA
Los animales de sangre fría son quizás
los más escasos de la Isla. Se conocen solo dos
especies terrestres: la lagartija anolis (Norops townsendii)
y el geko (Sphaerodactylus pacificus), ambas endémicas.
En sus aguas se puede encontrar a la tortuga lora del
Pacífico, a la verde y la carey. La diversidad
es mucha. Los crustáceos se suman a la lista,
al igual que los invertebrados, de los que se han registrado
más de 800 especies, con un endemismo promedio
del 14%. Uno de los casos más curiosos es el
de un escorpión, que no solo es propio de Cocos,
sino que es muy antiguo, con similares en África.
Y en las aguas también hay de donde escoger.
Peces de agua dulce endémicos: chupapiedras,
un gobio y una guabina. En el mar se puede ver al delfín
hocico de botella, la orca falsa, la ballena jorobada
y cachalotes. No se debe dejar de mencionar a las manta
rayas y a las 27 especies de tiburones, predominando
los punta blanca, el azul, el ballena y el martillo.
Se une a esta vitrina submarina las 32 especies de coral
(9 de agua profundas).
VERDE, MUY VERDE
La Isla cuenta con un bosque denso y verde, dado que
las precipitaciones anuales son muy altas (de 5 000
a 7 000 milímetros). La flora de Cocos responde
a un proceso de dispersión, “facilitada
por medio de aves, vientos, corrientes marinas y materiales
flotantes”, asegura Montoya. A pesar de ello,
no existe mucha variedad. Se tienen contabilizadas 235
especies de plantas con flores y semillas, junto a ellas
hay 74 especies de helechos. Mayor número de
especies se han encontrado en hongos, contabilizándose
unas 85 pero se cree que falta un 50% de ser inventariado.
Dentro de toda esta gama de flora, sobresalen tres endémicas:
el palo de hierro (Sacoglottis holdriedgei), el guarumo
y la palma de coco.
En general, la vegetación de
la Isla corresponde a la de un bosque tropical lluvioso,
pudiéndose identificar zonas litorales, a alturas
menores a 50 metros que crecen en acantilados y en las
partes bajas de las bahías. Por otro lado, está
la vegetación de la zona montañosa, que
es la de mayor cobertura y está presente en alturas
superiores a los 100 metros. Musgos, líquenes
y bromelias, son otras de las joyas que conforman el
gran tesoro de la Isla del Coco. En un territorio de
tan solo 24 km2 , este tesoro natural es el que ha permitido
que Cocos se haya convertido en un salón de estudio
sin límites de cemento, para comprender mejor
fenómenos climatológicos y oceanográficos,
generando información para Costa Rica y el mundo.
INVENTARIO DE BIODIVERSIDAD DE LA ISLA DEL COCO: AQUÍ
PARECEN NÚMEROS, PERO ES VIDA
1.300 especies animales, marinas y terrestres.
228 de mamíferos (10 terrestres introducidas
y cinco marinas).
600 de moluscos marinos.
más de 260 especies de peces marinos (27 endémicas).
32 de corales.
235 especies de plantas (58 especies de plantas y 17
de helechos son endémicas).
362 especies de insectos (64 endémicas).
85 de hongos.
2 especies de reptiles (ambas endémicas).
3 especies de arañas.
100 especies de aves (3 endémicas).
57 especies de crustáceos.
…y la lista continúa.
ALGUNAS RECOMENDACIONES
Si desea visitar la Isla del Coco es bueno que conozca
algunas de las regulaciones que se han establecido,
con el fin de que la presencia de turistas no afecte
el territorio:
Cada persona es responsable de la basura
que genere, por ello, debe de asegurarse de sacarla
de la Isla.
No está permitido acampar.
El buceo no puede realizarse en grupos mayores de 10
personas y deben estar liderados por un Dive Master.
No es permitido acosar la fauna marina ni terrestre.
La flora no puede ser extraída.
Fuente: Elvira Sancho, Significado y protección
de Isla del Coco, Revista Ambientico Nº 88, UNA,
enero del 2001; y FAICO.
*** Información cortesía
de Revista Eco Spor
El
sistema de Parques Nacionales de Costa Rica protege
el 25 % de Costa Rica
  
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